encuentro con un fantasma
Vivencias

Tenía que ocurrir…

El otro día llegó el momento: me encontré con mi maltratador. Con el «ser».

Mucho tiempo temiendo este «encuentro», mucha preparación mental para cuando llegara, pero siempre decía que hasta que no sucediera, no sabía como iba a reaccionar.

Fue de la forma más inesperada, pero pasé un rato bastante malo. Yo iba a trabajar en el bus, y él subió con su nueva pareja. Pasaron por delante de mi, y sigo sin saber si me vio o no. ¡Benditas mascarillas!

terror en medio del bosque

Pero mi ansiedad se disparó y me bloqueé. No sabía qué hacer. Escribí corriendo a mi mejor amigo, que estaba trabajando y yo no tenía esperanza en que me contestara, pero al menos le podía contar a alguien cómo me estaba sintiendo. Y mi ángel de la guarda estaba ahí, me contestó, me ayudó a tranquilizarme, a relativizar el «encuentro». Y así fue. El rato pasó y todo sigue con normalidad.

Sé que es una de las cosas que tengo que evitar, el adelantar acontecimientos, pero cuando la ansiedad se dispara, me resulta muy difícil controlar mi mente. Se me dispara. Empiezo a enumerar los «y si..» sabiendo que eso lo único que hace es nublarme la capacidad de razonar y empeorar la ansiedad.

Pero bueno. Lo vi en el mismo sitio donde lo vi este verano (aquella vez fue de lejos), y lo he vuelto a ver una tercera.

persona que se tapa la cara con un cartel con un interrogante

Manda narices, con lo grande que es mi ciudad, que tenga que venirse a la zona más cercana a la mía. Pero bueno. Por suerte para mi, iba con su pareja, y así parece que yo ya he pasado a la historia.

Imagino que le habrá contado de mi lo mismo que a mi me contaba de sus ex. Que estoy loca, que soy super mala persona, que le destrocé la vida… bla bla bla. ¿Qué os voy a decir que no sepáis ya? ¡Bandera roja de libro!

A toro pasado ya me vuelvo a reafirmar en que estoy mucho más fuerte, que el único que tiene que perder es él. Que mi luz brilla ahora con mucha más fuerza, y que su presencia como mucho sólo puede hacer que durante un instante tiemble, pero que en seguida vuelva a lucir.

mujer feliz bajo las luces de navidad

Me vuelvo a mirar en el espejo y, realmente, no tengo nada que ver con el «despojo» en el que me convirtió. Camino con la cabeza bien alta, miro al frente, me vuelvo a maquillar, a cuidarme el pelo, sonrío con los ojos. Canto, bailo, hago el tonto. Puedo hacer lo que me apetece en cada instante, sin tener que analizar cada uno de mis movimientos y/o palabras ya que no tengo que vigilar que nadie se pueda enfadar por cualquier pijada.

Simplemente quería compartir esta vivencia con vosotras. La recuperación es un hecho. Que sigo teniendo «miedo» también. Imagino que me costará tiempo creerme que esta pesadilla ha terminado. ¿Mecanismo de defensa? No lo sé, pero que la Martina de hoy no tiene nada que ver con la de hace dos años está clarísimo.

Estoy agradecida por el día de hoy

Y, como siempre, aprovecho para agradecer a todas las personas que me habéis acompañado/aguantado/soportado durante este proceso de Sanación. Estoy Recuperando mi vida. y eso no tiene precio. ¡GRACIAS!

Tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de mostrar mi frustración. ¿Por qué sigo siendo yo la que tengo que andar con miedo, la que está teniendo que reconstruirse y rehacer toda su vida mientras el otro se ha dedicado a hundirme en la miseria y a seguir con su vida tan tranquilo?

cartel que pone no estoy sola

En fin. Cada día que pasa sigue siendo una gran victoria para mi en esta gran lucha. Porque sí, somos unas guerreras y vamos a ganar. Y no solo por nosotras, si no, sobre todo, por todas aquellas que no han podido seguir luchando. Se lo debemos. Nos lo debemos.

¡Un abrazo enorme!

Martina.

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